
La contabilidad de los ecosistemas es un sistema que mide y registra el valor económico de la naturaleza. Utiliza el marco SEEA-EA desarrollado por Naciones Unidas para cuantificar la extensión, condición y servicios que ofrecen los ecosistemas. Su objetivo principal es integrar estos datos en las cuentas económicas nacionales y facilitar decisiones ambientales basadas en información real.

¿Qué es la contabilidad de los ecosistemas y por qué importa?
La contabilidad de los ecosistemas es un sistema que traduce datos ambientales en información comparable con las cuentas económicas nacionales. Busca que bosques, ríos o humedales se registren con el mismo rigor que una fábrica o una carretera.
Su importancia se basa en una idea sencilla: si los ecosistemas no se miden, en la práctica “no existen” para muchas decisiones económicas. Al no aparecer en las estadísticas oficiales, se subestima su aporte y se facilita su degradación.
Al incorporar el valor físico y monetario de los ecosistemas a las cuentas nacionales, la política pública cambia de enfoque. Ya no solo se mide cuánto crece el PIB, sino también cuánto capital natural se pierde o gana cada año.
De esta forma, la contabilidad de los ecosistemas permite evaluar si una economía progresa de manera sostenible. Un país puede crecer económicamente, pero si destruye sus bosques o sus acuíferos, ese crecimiento no será duradero.
Diferencias con la contabilidad ambiental tradicional
La contabilidad ambiental tradicional se centra, sobre todo, en el uso de recursos y en las presiones que la economía ejerce sobre el entorno. Suele medir consumo de agua, emisiones o residuos generados por sectores productivos.
En cambio, la contabilidad de los ecosistemas se fija directamente en las unidades ecológicas como bosques, praderas o lagos. Analiza su extensión, condición y los servicios que proveen a la sociedad a lo largo del tiempo.
Otra diferencia relevante es el enfoque espacial. La contabilidad ecosistémica trabaja con mapas y datos georreferenciados, mientras que la contabilidad ambiental clásica suele organizar la información por sector económico o tipo de recurso.
Además, la contabilidad ecosistémica intenta describir flujos de servicios como regulación del clima, polinización o bienestar recreativo. La contabilidad ambiental tradicional rara vez logra capturar esta diversidad de beneficios indirectos.
Importancia para la toma de decisiones ambientales
Cuando los ecosistemas se incorporan a las cuentas oficiales, las decisiones dejan de basarse solo en costes y beneficios de corto plazo. Se visualizan pérdidas de suelo fértil, agua limpia o protección frente a inundaciones.
Esto cambia la forma de evaluar proyectos de infraestructura, concesiones de uso de suelo o cambios en políticas agrícolas. La contabilidad de los ecosistemas aporta evidencia cuantitativa para comparar escenarios con y sin degradación ambiental.
En la práctica, ayuda a priorizar inversiones en restauración, áreas protegidas o soluciones basadas en la naturaleza. También apoya el diseño de impuestos verdes, subsidios y regulaciones más coherentes con los límites ecológicos.
Para organismos de planificación y ministerios de finanzas, la contabilidad ecosistémica abre la puerta a presupuestos que integran variables ambientales. De este modo, el capital natural deja de ser un “detalle” y pasa a ser un elemento central del análisis económico.
Marco SEEA para la contabilidad ecosistémica
El marco SEEA-EA es la referencia internacional para organizar la contabilidad de los ecosistemas. Lo impulsa Naciones Unidas y busca que todos los países hablen el mismo “idioma” cuando cuantifican capital natural.
Este sistema establece conceptos, clasificaciones y tablas estándar que conectan estadísticas ambientales con cuentas económicas. Su gran aporte es integrar en un mismo marco la dimensión biofísica, espacial y monetaria de los ecosistemas.
Bajo el SEEA-EA se construyen cuentas que describen cuánta superficie tiene cada tipo de ecosistema, en qué estado se encuentra y qué servicios genera. Estas cuentas se actualizan periódicamente, igual que las cuentas nacionales tradicionales.
Gracias a esta armonización, los países pueden comparar resultados, aprender de experiencias internacionales y mejorar gradualmente su sistema de información ambiental. El objetivo es consolidar una base de datos robusta para decisiones públicas y privadas.
Origen del Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica
El SEEA nace como respuesta a una preocupación recurrente en organismos internacionales: las cuentas nacionales no reflejan la degradación ambiental ni el agotamiento de recursos. El PIB crece, aunque se destruyan bosques o se agote un acuífero.
En los años noventa, Naciones Unidas y otras instituciones comenzaron a desarrollar un marco experimental para integrar ambiente y economía. De ese proceso surgió el SEEA, más tarde elevado a estándar estadístico internacional.
Con el tiempo, se vio necesario un módulo específico para ecosistemas, que fue evolucionando hasta el actual SEEA-EA. Este módulo reconoce que los ecosistemas funcionan como unidades complejas, distintas de los recursos individuales.
Hoy, el SEEA-EA se complementa con otras ramas, como la contabilidad del agua o las cuentas de energía, formando un conjunto integral de estadísticas ambientales-económicas.
Estructura y componentes del SEEA-EA
El SEEA-EA se organiza en varias cuentas interrelacionadas que describen los ecosistemas desde diferentes ángulos. Entre ellas destacan las cuentas de extensión, condición, servicios y activos monetarios.
Estas cuentas combinan información biofísica, espacial y económica. La clave es que todas usan una clasificación coherente de tipos de ecosistemas y se vinculan explícitamente con actividades económicas y hogares.
Cuentas de extensión de ecosistemas
Las cuentas de extensión muestran cuánta superficie ocupa cada tipo de ecosistema y cómo cambia con el tiempo. Se basan principalmente en mapas, imágenes satelitales y datos de uso del suelo.
A continuación se presentan sus elementos básicos:
- Identificación de tipos de ecosistema. Define categorías como bosques, humedales, pastizales, lagos o áreas urbanas, usando clasificaciones acordadas internacionalmente.
- Delimitación espacial. Asigna límites claros a cada unidad de paisaje, combinando datos cartográficos, fotografías aéreas y trabajo de campo.
- Cálculo de superficie. Mide el área total de cada ecosistema en unidades estándar, normalmente hectáreas o kilómetros cuadrados.
- Análisis de cambios temporales. Compara la extensión en diferentes años para detectar deforestación, expansión urbana o restauración.
- Vinculación con usos del suelo. Relaciona cada tipo de ecosistema con el uso predominante: agrícola, forestal, urbano, conservación, entre otros.
Cuentas de condición de ecosistemas
Las cuentas de condición describen qué tan sano o degradado está un ecosistema. No basta saber cuánta superficie existe; también importa su calidad ecológica.
Estos son sus componentes clave:
- Selección de indicadores biofísicos. Incluye variables como biodiversidad, cobertura vegetal, calidad del agua, estructura del suelo o presencia de especies clave.
- Establecimiento de una línea de referencia. Define un estado de comparación, que puede ser una condición histórica, un ecosistema poco alterado o un estándar científico.
- Medición periódica. Actualiza los indicadores en intervalos regulares para seguir la evolución de la salud del ecosistema.
- Integración de múltiples indicadores. Combina varias variables en índices sintéticos que permiten evaluar tendencias generales de condición.
- Relación con presiones humanas. Conecta cambios de condición con factores como deforestación, contaminación o sobreexplotación de recursos.
Cuentas de servicios ecosistémicos
Las cuentas de servicios ecosistémicos cuantifican los beneficios que la naturaleza ofrece a personas y empresas. Se centran en flujos anuales, no solo en el stock de recursos.
A continuación se resumen sus principales elementos:
- Identificación de servicios relevantes. Selecciona servicios de provisión, regulación y culturales que resultan significativos para la economía y el bienestar.
- Determinación de unidades físicas. Define cómo se mide cada servicio: toneladas, metros cúbicos, visitantes, hectáreas polinizadas, entre otros.
- Asignación espacial. Ubica dónde se generan los servicios y quiénes son los beneficiarios, usando mapas y análisis espacial.
- Cuantificación de flujos anuales. Calcula cuánta “producción” de cada servicio se registra en un año dado.
- Conexión con actividades económicas. Relaciona los servicios con sectores productivos, hogares o administraciones públicas que dependen de ellos.
Cuentas de activos monetarios
Las cuentas de activos monetarios estiman el valor económico del capital natural, en coherencia con las cuentas nacionales. No se trata solo de precios de mercado, sino de valor de uso a largo plazo.
Sus componentes principales incluyen:
- Valoración del stock de ecosistemas. Calcula el valor presente de los flujos futuros de servicios que puede proporcionar un ecosistema.
- Estimación de depreciación ambiental. Mide la pérdida de valor del capital natural por degradación o agotamiento.
- Registro de revalorizaciones. Considera cambios de valor por mejoras de condición, restauración o variaciones en la demanda de servicios.
- Vinculación con el balance nacional. Integra los activos ecosistémicos en el cuadro de activos y pasivos del país.
- Coherencia con la contabilidad económica. Aplica métodos compatibles con el Sistema de Cuentas Nacionales para facilitar la comparación.
Servicios ecosistémicos y su valoración económica
Los servicios ecosistémicos son los beneficios que las personas obtienen de la naturaleza, de manera directa o indirecta. Pueden ser materiales, como alimentos, o intangibles, como paisajes recreativos.
En la contabilidad de los ecosistemas, estos servicios se convierten en una “producción” medible que conecta el mundo ecológico con el económico. Su correcta valoración ayuda a evidenciar cuánto aporta la naturaleza a la riqueza de un país.
Clasificación de los servicios ecosistémicos medibles
Una forma habitual de organizar los servicios ecosistémicos es agruparlos en tres grandes categorías. Cada una cubre tipos de beneficios con características particulares.
A continuación se detalla una clasificación sencilla, muy utilizada en la contabilidad ecosistémica:
- Servicios de provisión. Incluyen productos tangibles como madera, alimentos, fibras, agua para consumo humano o materias primas para la industria.
- Servicios de regulación. Agrupan funciones que mantienen condiciones estables: regulación del clima, control de inundaciones, polinización o filtración de contaminantes.
- Servicios culturales. Recogen beneficios no materiales: recreación, turismo de naturaleza, valores espirituales, educación ambiental y patrimonio paisajístico.
En algunos casos se utiliza una cuarta categoría para servicios de apoyo, como formación de suelo o ciclos de nutrientes. Sin embargo, la contabilidad suele enfocarse en beneficios más cercanos al bienestar humano directo.
Para efectos de medición, muchos países priorizan primero servicios de provisión y regulación. Estos servicios suelen tener datos disponibles y métodos de valoración más desarrollados, lo que facilita incorporarlos al sistema contable.
Métodos de valoración del capital natural
La valoración económica del capital natural requiere herramientas específicas. No todo lo que ofrece un ecosistema tiene un precio claro de mercado.
A continuación se presentan métodos frecuentes para estimar valores en la contabilidad de los ecosistemas:
- Precios de mercado observados. Utiliza precios reales para productos como madera, pescado o agua, cuando se compran y venden en mercados formales.
- Coste de reposición o restauración. Estima cuánto costaría restaurar un ecosistema dañado o reemplazar un servicio que se ha perdido.
- Coste evitado. Calcula el valor de daños que no ocurren gracias a un servicio ecosistémico, como inundaciones evitadas por humedales.
- Disposición a pagar. Se basa en cuánto estarían dispuestas a pagar las personas por conservar o mejorar un servicio, estimado mediante encuestas.
- Método de producción. Analiza cómo un servicio ambiental contribuye a la producción de un bien, por ejemplo, la polinización en cultivos agrícolas.
Indicadores para cuantificar flujos de servicios
Para registrar servicios ecosistémicos en las cuentas, se necesitan indicadores físicos claros. Cada servicio requiere al menos una medida que represente su flujo anual.
A continuación se muestran ejemplos de indicadores aplicables en contabilidad de ecosistemas:
- Volumen de agua suministrada. Metros cúbicos de agua captada de ríos, lagos o acuíferos para usos domésticos, agrícolas o industriales.
- Biomasa extraída. Toneladas de madera, pescado u otros recursos biológicos aprovechados de manera sostenible.
- Superficie protegida frente a riesgos. Hectáreas de zonas agrícolas o urbanas resguardadas por manglares, dunas o bosques ribereños.
- Captura de carbono. Toneladas de dióxido de carbono equivalente absorbidas por bosques, suelos o humedales.
- Visitas recreativas. Número de personas que disfrutan parques, áreas protegidas o paisajes naturales durante un periodo determinado.
¿Cómo implementar cuentas de ecosistemas?
Implementar cuentas de ecosistemas implica combinar estadística, ecología y economía. No se trata solo de hacer inventarios, sino de construir tablas coherentes y comparables con las cuentas nacionales.
El proceso suele iniciarse de forma gradual, con pilotos en ecosistemas prioritarios o regiones específicas. Una estrategia escalonada permite ajustar métodos, validar datos y crear capacidades institucionales.
Delimitación y clasificación de unidades ecosistémicas
El primer paso práctico consiste en decidir qué unidades espaciales se van a usar. Se deben definir “unidades de contabilidad” que representen ecosistemas relativamente homogéneos.
Esta delimitación se apoya normalmente en mapas de uso y cobertura del suelo, imágenes satelitales y criterios ecológicos. La coherencia entre períodos es fundamental para analizar cambios.
Después se clasifica cada unidad según un esquema de tipos de ecosistemas. Este puede adaptarse a condiciones nacionales, siempre que mantenga correspondencia con las clasificaciones internacionales.
Para países que ya desarrollan cuentas satélites ambientales, resulta más sencillo conectar estas nuevas unidades ecosistémicas con sectores económicos y regiones administrativas.
Recolección de datos biofísicos y espaciales
La contabilidad de los ecosistemas requiere una base sólida de datos ambientales. La principal fuente suele ser la cartografía oficial y los sistemas de información geográfica.
Se combinan datos de teledetección, inventarios forestales, monitoreo de calidad del agua y registros de biodiversidad. Cuanta más información continua y homogénea exista, más robustas serán las cuentas.
También se integran registros sectoriales, como estadísticas agrícolas, pesqueras o de turismo. Estos datos ayudan a vincular servicios ecosistémicos con actividades económicas concretas.
En muchos casos, la implementación de cuentas ecosistémicas impulsa la mejora de los sistemas de monitoreo ambiental. Esto genera beneficios adicionales para la planificación y la investigación.
Integración con las cuentas económicas nacionales
Una vez que se describen los ecosistemas en términos físicos, el siguiente reto es conectarlos con la economía. Esto se hace mediante cuadros que relacionan servicios con sectores productivos y hogares.
Por ejemplo, se muestra cuánta agua superficial usan la agricultura, la industria o los hogares, y qué ecosistemas la proveen. Se pueden elaborar cuentas similares para madera, turismo de naturaleza o protección frente a riesgos.
El paso siguiente es valorar monetariamente algunos servicios, manteniendo coherencia con las metodologías del Sistema de Cuentas Nacionales. No se trata de sustituir el PIB, sino de complementarlo.
Cuando un país ya trabaja con un plan de cuentas ambientales, la integración resulta más natural, porque existen estructuras previas que enlazan variables ambientales con sectores económicos.
Herramientas y software para contabilidad ecosistémica
La gestión de grandes volúmenes de datos espaciales y estadísticos requiere herramientas especializadas. No basta con hojas de cálculo simples.
A continuación se enumeran algunas categorías de herramientas útiles:
- Sistemas de información geográfica (SIG). Programas como QGIS o ArcGIS permiten procesar mapas, calcular superficies y analizar cambios en la extensión de ecosistemas.
- Plataformas de teledetección. Herramientas como Google Earth Engine facilitan trabajar con imágenes satelitales y generar series temporales de cobertura del suelo.
- Software estadístico. Paquetes como R o Python ayudan a procesar datos, construir indicadores e integrar resultados en tablas contables.
- Herramientas de modelización ecológica. Modelos de hidrología, carbono o biodiversidad apoyan la estimación de servicios ecosistémicos cuando no existen datos directos.
- Bases de datos relacionales. Sistemas como PostgreSQL permiten almacenar y gestionar grandes conjuntos de información espacial y económica.
Aplicaciones prácticas de la contabilidad ecosistémica
La contabilidad de los ecosistemas tiene aplicaciones concretas en políticas públicas, planificación territorial y gestión empresarial. No se limita a un ejercicio académico.
A continuación se presentan usos frecuentes, con ejemplos ilustrativos:
- Evaluación de políticas públicas. Permite analizar cómo afectan las políticas agrícolas, forestales o de infraestructura a la extensión y condición de los ecosistemas.
- Planificación territorial. Ayuda a identificar áreas donde conviene conservar, restaurar o desarrollar actividades productivas, según la importancia de los servicios ecosistémicos.
- Gestión del riesgo climático. Facilita estimar el papel de bosques, manglares o humedales en la reducción de riesgos de inundaciones, sequías o deslizamientos.
- Diseño de instrumentos económicos. Apoya la creación de impuestos verdes, subsidios o pagos por servicios ambientales basados en datos cuantificados.
- Transparencia y rendición de cuentas. Brinda información clara sobre pérdidas y ganancias de capital natural, útil para informes nacionales y compromisos internacionales.
Casos de éxito en América Latina y Europa
Varios países han avanzado en la implementación de cuentas ecosistémicas, generando experiencias valiosas. Estos ejemplos sirven como referencia para nuevas iniciativas.
A continuación se destacan algunos casos representativos:
- Países Bajos. Desarrollan cuentas detalladas de ecosistemas costeros, agrícolas y urbanos, que se integran con su sistema estadístico nacional.
- Reino Unido. Ha creado cuentas de capital natural que estiman el valor económico de bosques, humedales y áreas marinas, usadas en evaluaciones de políticas.
- Costa Rica. Trabaja en cuentas forestales y de servicios ecosistémicos vinculadas a sus programas de pago por servicios ambientales.
- Chile. Ha impulsado cuentas de bosques nativos y humedales para apoyar decisiones sobre conservación y uso del territorio.
- México. Implementa cuentas de cobertura del suelo y agua que sientan la base para futuros desarrollos de contabilidad ecosistémica.
Desafíos y limitaciones actuales
La contabilidad de los ecosistemas enfrenta desafíos técnicos, institucionales y financieros. No todos los países tienen datos ambientales suficientes o equipos especializados.
Uno de los retos principales es traducir complejos procesos ecológicos en indicadores comprensibles para la estadística oficial. La falta de series de largo plazo y la dispersión de la información complican la construcción de cuentas consistentes.
También surgen debates sobre métodos de valoración monetaria, especialmente para servicios culturales o de regulación. No todas las sociedades valoran de la misma manera un paisaje o un área sagrada.
Por otra parte, la coordinación entre ministerios de ambiente, finanzas, planificación y oficinas de estadística puede ser limitada. Sin una estrategia nacional clara, las iniciativas aisladas pierden continuidad.
| Dimensión | Ventajas de la contabilidad de ecosistemas | Limitaciones y desafíos |
|---|---|---|
| Datos y monitoreo | Integra múltiples fuentes de información ambiental y espacial. | Escasez de series históricas y alta heterogeneidad de datos. |
| Técnica y metodológica | Ofrece un marco estándar internacional (SEEA-EA). | Metodologías complejas y necesidad de capacidades especializadas. |
| Económica | Permite valorar el capital natural y sus servicios. | Dificultad para monetizar servicios culturales y de regulación. |
| Institucional | Fortalece la coordinación entre ambiente, economía y estadística. | Resistencia al cambio y falta de marcos legales específicos. |
| Política pública | Aporta evidencia para decisiones más sostenibles. | Uso limitado de los resultados en procesos reales de decisión. |
| Financiera | Puede orientar inversiones hacia restauración y conservación. | Costes iniciales altos de implementación y mantenimiento. |
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre contabilidad ambiental y ecosistémica?
La contabilidad ambiental se concentra en flujos de recursos y presiones, como uso de agua, energía o emisiones de contaminantes, normalmente ligados a sectores económicos. La contabilidad ecosistémica se enfoca en unidades ecológicas completas, describiendo su extensión, condición y servicios. Ambas son complementarias y forman parte de una misma visión integrada del vínculo entre economía y naturaleza.
¿Quién desarrolla los estándares internacionales del SEEA-EA?
Los estándares del SEEA-EA los impulsa el Sistema de Estadísticas de Naciones Unidas, con apoyo de organismos como el Banco Mundial, la OCDE y la Unión Europea. Un grupo de expertos internacionales revisa métodos, conceptos y clasificaciones. Este trabajo colaborativo busca asegurar que el marco sea técnicamente sólido y aplicable en contextos muy distintos, desde países de renta alta hasta economías en desarrollo.
¿Cómo se mide el valor económico de un ecosistema?
El valor económico de un ecosistema se mide estimando los beneficios que genera a lo largo del tiempo, en forma de servicios ecosistémicos. Se utilizan métodos como precios de mercado, costes evitados, costes de restauración o disposición a pagar. El objetivo es calcular un valor presente de los flujos futuros de servicios, siempre dentro de límites éticos y reconociendo que algunos valores culturales nunca se reflejan completamente en cifras monetarias.
¿Qué países ya aplican la contabilidad de ecosistemas?
Países de Europa como Reino Unido, Países Bajos, Noruega y España han desarrollado proyectos avanzados de contabilidad ecosistémica. En América Latina destacan iniciativas en Costa Rica, México, Chile y Colombia, muchas veces apoyadas por organismos internacionales. Cada país adapta el marco SEEA-EA a su realidad, avanzando por etapas y priorizando ecosistemas clave, como bosques, humedales o cuencas hidrográficas estratégicas.
¿Por qué la contabilidad de los ecosistemas es relevante para la educación universitaria?
La contabilidad de los ecosistemas ofrece un puente entre disciplinas como economía, ecología y estadística, por lo que resulta muy útil en programas de ciencias ambientales, contabilidad y políticas públicas. Permite a estudiantes entender, con datos, cómo las decisiones económicas afectan la base natural que sostiene la vida. Además, abre campos de trabajo emergentes en planificación, consultoría y organismos internacionales, donde se demanda este tipo de conocimiento aplicado.
¿Cómo se relaciona la contabilidad de los ecosistemas con la planificación urbana?
En contextos urbanos, la contabilidad de los ecosistemas ayuda a reconocer el valor de parques, corredores verdes, humedales urbanos y espacios naturales cercanos. Estos elementos influyen en la calidad del aire, regulación térmica, manejo de aguas pluviales y bienestar recreativo. Integrar tales beneficios en las cuentas urbanas permite diseñar ciudades más resilientes, evitar pérdidas de áreas verdes críticas y justificar inversiones en infraestructura basada en la naturaleza.
¿Qué papel tienen las empresas en la contabilidad de los ecosistemas?
Las empresas pueden usar principios de contabilidad ecosistémica para evaluar dependencias y riesgos asociados al capital natural. Por ejemplo, una compañía agrícola puede analizar cómo la degradación del suelo afecta su productividad futura. Incorporar estos factores en reportes corporativos y decisiones de inversión mejora la gestión del riesgo ambiental. Además, contribuye a una mayor transparencia frente a inversionistas, reguladores y comunidades interesadas en la sostenibilidad empresarial.
¿La contabilidad de los ecosistemas sustituye a las evaluaciones de impacto ambiental?
No, la contabilidad de los ecosistemas no sustituye a las evaluaciones de impacto ambiental, sino que las complementa. Mientras las evaluaciones se centran en proyectos concretos y sus efectos específicos, la contabilidad ofrece una visión continua y sistemática del estado de los ecosistemas a escala nacional o regional. Esto permite entender mejor el contexto en el que se desarrollan los proyectos y evaluar impactos acumulativos y tendencias de largo plazo.
¿Qué relación existe entre contabilidad de los ecosistemas y contabilidad financiera?
La contabilidad de los ecosistemas y la contabilidad financiera están conectadas porque ambas registran activos, flujos y resultados, pero en ámbitos distintos. La primera se enfoca en capital natural y servicios ecosistémicos, mientras la segunda refleja activos y pasivos de empresas u organizaciones. Cada vez más, se busca integrar información ambiental material en informes financieros, reconociendo que la degradación ecológica puede transformarse en costes, riesgos o responsabilidades futuras para las entidades económicas.
¿Cómo se vincula la contabilidad de los ecosistemas con otros instrumentos de gestión ambiental?
La contabilidad de los ecosistemas se vincula con instrumentos como planes de ordenación territorial, indicadores de sostenibilidad o evaluaciones económicas ambientales. Sirve como base de datos sólida sobre estado y servicios de los ecosistemas, que puede alimentar estudios sectoriales y decisiones estratégicas. Por ejemplo, complementa la contabilidad de capital natural, los análisis de contingencias ambientales o la contabilización de remediación ambiental, integrando todos estos enfoques en una visión estadística coherente.
Conclusión
La contabilidad de los ecosistemas permite ver, con números y mapas, cómo la naturaleza sostiene la economía y el bienestar. Al entender mejor estos vínculos, tú puedes analizar políticas, proyectos o estudios con una mirada más completa y fundamentada en datos.
Si ya te interesa la contabilidad ambiental, la dimensión ecosistémica añade una capa clave: extensión, condición y servicios que se integran con las cuentas económicas. Así resulta más fácil identificar riesgos, oportunidades y prioridades de conservación o restauración.
A partir de ahora, cuando escuches hablar de capital natural, servicios ecosistémicos o SEEA-EA, tendrás una base sólida para profundizar. Te invitamos a seguir explorando temas relacionados, como cuentas satélites o contabilidad del agua, y a aplicar estos conceptos en tus estudios, investigaciones o decisiones profesionales.
También te puede interesar:

NIC 37: Provisiones y contingencias ambientales

Características de la contabilidad ambiental

Contabilidad de gestión de residuos

Ejercicios prácticos de contabilidad ambiental

Contabilidad de capital natural

La contabilidad ambiental en Argentina: Situación actual y perspectivas

La contabilidad ambiental en Costa Rica
