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Impuesto corriente en contabilidad

Impuesto Corriente en Contabilidad

El impuesto corriente en contabilidad representa la cantidad que una empresa debe pagar al fisco por el ejercicio fiscal presente. Se obtiene aplicando el tipo impositivo sobre la base imponible después de llevar a cabo los ajustes extracontables necesarios. Su correcto registro garantiza que los estados financieros muestren la realidad tributaria de la organización.

impuesto corriente en contabilidad

¿Qué es el impuesto corriente y por qué es clave en contabilidad?

El impuesto corriente es el importe del impuesto sobre beneficios que corresponde exclusivamente al resultado del ejercicio, calculado según la normativa fiscal vigente. Representa la deuda real con la Hacienda pública derivada de las operaciones realizadas en ese periodo.

Su importancia radica en que conecta el resultado contable con la carga tributaria efectiva. Si se calcula o registra mal, los estados financieros mostrarán un beneficio irreal y una deuda con el fisco distinta de la que realmente existe.

Definición según la normativa contable vigente

Según la normativa contable, el impuesto corriente es la cantidad a pagar o a recuperar por el impuesto sobre beneficios del ejercicio, calculada sobre la base imponible fiscal. Esta base imponible se obtiene tras llevar a cabo los ajustes necesarios al resultado contable.

La normativa exige que este importe se reconozca como gasto o ingreso en la cuenta de pérdidas y ganancias del periodo, salvo excepciones concretas. Además, debe presentarse como pasivo o activo en el balance, según se trate de una deuda o de un derecho de cobro frente a la Administración tributaria.

Diferencia entre impuesto corriente e impuesto diferido

Aunque ambos forman parte del impuesto sobre beneficios, cumplen funciones distintas. El impuesto corriente refleja la carga fiscal del ejercicio presente, mientras que el impuesto diferido recoge el efecto futuro de ciertas diferencias entre contabilidad y fiscalidad.

El impuesto diferido surge cuando la legislación fiscal y la normativa contable reconocen ingresos o gastos en momentos diferentes. En esos casos, se generan activos o pasivos por impuestos diferidos que afectarán a ejercicios posteriores.

Concepto Impuesto corriente Impuesto diferido
Momento de impacto Ejercicio actual Ejercicios futuros
Base de cálculo Base imponible fiscal del periodo Diferencias temporarias entre valores contables y fiscales
Naturaleza Deuda o crédito inmediato con Hacienda Derecho u obligación futura de pagar más o menos impuesto
Presentación Activo o pasivo corriente Activo o pasivo no corriente, salvo excepciones
Objetivo principal Cuantificar el impuesto del ejercicio Reflejar la carga fiscal futura asociada al periodo

¿Cuándo surge el impuesto diferido?

El impuesto diferido aparece cuando existen diferencias entre el valor contable de un activo o pasivo y su valor fiscal. Estas diferencias provocan que un mismo ingreso o gasto tribute en un ejercicio distinto al de su reconocimiento contable.

Ejemplos habituales son las amortizaciones contables y fiscales distintas, las provisiones no deducibles en el momento de su dotación o las bases imponibles negativas pendientes de compensar. En todos estos casos, se calcula un impuesto diferido que ajusta la carga fiscal futura.

Relación entre ambos conceptos en los estados financieros

En los estados financieros, el impuesto corriente y el impuesto diferido se presentan de forma conjunta dentro del impuesto sobre beneficios. No obstante, cada uno refleja un momento distinto de la obligación tributaria y debe analizarse por separado.

La relación entre ambos asegura que la carga fiscal total reconocida en el ejercicio corresponda al resultado contable, tanto presente como futuro. De esta forma, se evita que cambios de criterio fiscal alteren artificialmente el beneficio del periodo.

Cómo se calcula el impuesto corriente paso a paso

El cálculo del impuesto corriente parte siempre del resultado contable antes de impuestos. A partir de esa cifra, se efectúan ajustes para llegar a la base imponible fiscal, sobre la que se aplica el tipo impositivo correspondiente.

Después de determinar la cuota íntegra, se tienen en cuenta deducciones, bonificaciones y compensaciones de bases imponibles negativas. El resultado final será el impuesto corriente del ejercicio, que puede ser a pagar o, en ciertos casos, a devolver.

Base imponible y resultado contable: ajustes necesarios

El punto de partida es el resultado contable antes de impuestos, obtenido siguiendo las normas contables. Sin embargo, la ley del impuesto sobre sociedades establece criterios propios para determinar qué ingresos y gastos son fiscalmente deducibles.

Por ello, se ajusta el resultado contable añadiendo o restando importes que la ley no admite o trata de forma distinta. Estos ajustes convierten el resultado contable en base imponible fiscal, que es la cifra sobre la que se calculará el impuesto corriente.

Diferencias permanentes y temporarias en el cálculo

En el proceso de ajuste aparecen dos tipos de diferencias: permanentes y temporarias. Las permanentes afectan solo al ejercicio actual y no se revertirán en el futuro, mientras que las temporarias sí tendrán impacto en ejercicios posteriores.

Las diferencias permanentes surgen, por ejemplo, cuando un gasto no es nunca deducible fiscalmente o cuando un ingreso está exento de tributación. En estos casos, la diferencia entre contabilidad y fiscalidad no se compensa en años futuros.

Las diferencias temporarias aparecen cuando un mismo concepto se reconoce en momentos distintos para la contabilidad y para la fiscalidad. Es el caso de amortizaciones aceleradas fiscalmente o provisiones deducibles en años posteriores.

Estas diferencias temporarias dan lugar a activos o pasivos por impuesto diferido que ajustan la carga fiscal futura. Sin embargo, el impuesto corriente solo tiene en cuenta el efecto fiscal del ejercicio, sin considerar todavía esas reversiones.

Fórmula del impuesto corriente con ejemplo práctico

El impuesto corriente puede expresarse de manera sencilla con una fórmula. A continuación se presenta una estructura básica que ayuda a entender el proceso desde el resultado contable hasta la cuota a pagar o devolver.

La fórmula general es la siguiente: Impuesto corriente = (Base imponible fiscal × Tipo impositivo) − Deducciones y bonificaciones aplicables. Cuando existen bases imponibles negativas de ejercicios anteriores, también se restan de la base imponible actual, dentro de los límites legales.

Imaginemos una empresa con un resultado contable antes de impuestos de 100.000 euros. Tras los ajustes fiscales, obtiene una base imponible de 90.000 euros. El tipo impositivo es del 25 % y no tiene deducciones ni bases negativas pendientes.

En este caso, el impuesto corriente será: 90.000 × 25 % = 22.500 euros. Sí, por ejemplo, tuviera deducciones por 2.000 euros, el impuesto corriente final ascendería a 20.500 euros, que sería la deuda con Hacienda por el impuesto sobre sociedades de ese ejercicio.

Registro contable del impuesto corriente

Una vez calculado el impuesto corriente, es necesario reflejarlo correctamente en la contabilidad. Este registro asegura que el gasto por impuesto quede asociado al ejercicio correcto y que se reconozca la deuda o el crédito frente a la Administración tributaria.

El registro se realiza mediante asientos en cuentas específicas del plan contable. El objetivo es que el impuesto quede perfectamente identificado como gasto del periodo y como obligación o derecho pendiente, respetando siempre el principio de la doble partida.

Cuentas contables utilizadas según el PGC

Para registrar el impuesto corriente, el Plan General de Contabilidad propone varias cuentas específicas. A continuación se mencionan las más habituales y su función principal dentro del asiento contable.

  • 6300. Impuesto sobre beneficios corriente: Recoge el gasto o ingreso del ejercicio por impuesto corriente, que se lleva a la cuenta de pérdidas y ganancias.
  • 4752. Hacienda pública, acreedora por impuesto sobre sociedades: Registra la deuda con la Administración cuando el impuesto corriente resulta a pagar.
  • 4709. Hacienda pública, deudora por devolución de impuestos: Se utiliza cuando el impuesto corriente da lugar a una cantidad a devolver por parte de la Administración.
  • 473. Hacienda pública, retenciones y pagos a cuenta: Recoge las cantidades ya ingresadas a cuenta del impuesto sobre sociedades, como retenciones o pagos fraccionados.

Asiento contable del impuesto corriente al cierre del ejercicio

Al cierre del ejercicio, se realiza el asiento que reconoce el gasto por impuesto corriente y la deuda o crédito correspondiente. Este asiento debe contemplar tanto la cuota resultante como los pagos a cuenta efectuados durante el año.

Supongamos que el impuesto corriente del ejercicio es 20.000 euros y que la empresa ha realizado pagos fraccionados por 12.000 euros. El asiento de cierre podría ser el siguiente.

Cuenta Descripción Debe Haber
6300 Impuesto sobre beneficios corriente 20.000  
473 Hacienda pública, retenciones y pagos a cuenta   12.000
4752 Hacienda pública, acreedora por impuesto sobre sociedades   8.000

En ejercicios posteriores, al efectuar el pago del impuesto, se cancelará la cuenta 4752 con cargo a la tesorería. De esta manera, el gasto ya registrado en la cuenta 6300 quedará vinculado al periodo correcto y la deuda quedará saldada cuando se efectúe el pago.

¿Cuándo se contabiliza como activo o pasivo corriente?

El impuesto corriente se registra como pasivo corriente cuando la cuota resulta a pagar, es decir, cuando la empresa tiene una obligación de pago con la Administración tributaria en el corto plazo. Esta deuda se muestra normalmente en la cuenta 4752.

Cuando, por el contrario, la liquidación resulta a devolver, el impuesto se registra como activo corriente. En este caso se utiliza la cuenta 4709, que representa un derecho de cobro frente a la Hacienda pública, recuperable en un plazo inferior a un año.

El impuesto corriente en la NIC 12

La NIC 12 regula el tratamiento contable del impuesto sobre ganancias en el ámbito internacional. Dentro de esta norma, el impuesto corriente ocupa un lugar central, ya que es el principal vínculo entre la contabilidad financiera y la normativa fiscal de cada país.

La norma establece criterios específicos para el reconocimiento, medición y presentación del impuesto corriente y del impuesto diferido. Su objetivo es que la carga tributaria quede reflejada de manera coherente con el resultado contable, sin depender únicamente del momento de pago del impuesto.

Tratamiento según las normas internacionales de contabilidad

Según la NIC 12, el impuesto corriente se reconoce como pasivo cuando existe una obligación presente de pagar impuestos basada en la ganancia fiscal del periodo. Si los pagos efectuados superan el importe a pagar, se reconoce un activo por impuesto corriente.

La medida del impuesto corriente se realiza aplicando los tipos impositivos vigentes a la fecha del balance, considerando la legislación fiscal aprobada. Además, se deben estimar correctamente las liquidaciones pendientes o posibles inspecciones que puedan modificar la cuota final.

Presentación en el balance y la cuenta de resultados

En el balance, la NIC 12 exige presentar el impuesto corriente como un pasivo o un activo separado dentro del corto plazo. De esta forma, los usuarios de la información financiera pueden identificar con claridad el importe que la entidad debe o espera recuperar de la Administración.

Cuando existe un importe a pagar, se muestra como pasivo corriente por impuestos. Si hay un saldo a favor, se registra como activo corriente por impuestos. En ambos casos, la clasificación como corriente responde al hecho de que se espera su liquidación en menos de doce meses.

En la cuenta de resultados, el impuesto corriente se integra dentro del gasto por impuesto sobre ganancias del ejercicio. Este gasto incluye tanto el impuesto corriente como el impuesto diferido, aunque la entidad puede desglosarlos en notas para mejorar la transparencia.

El objetivo es que la cifra total de impuesto sobre ganancias muestre la carga fiscal asociada al resultado antes de impuestos. Así, los usuarios pueden evaluar la rentabilidad neta después de considerar la tributación derivada de la actividad del periodo.

Diferencias entre NIC 12 y normativa española

Aunque la normativa española se ha alineado en gran medida con la NIC 12, todavía existen matices en la terminología y en ciertos criterios de reconocimiento. Estas diferencias pueden afectar a la forma de presentar el impuesto corriente y el impuesto diferido.

La principal variación se encuentra en la forma de definir las diferencias temporarias, los criterios de compensación de activos y pasivos por impuestos diferidos y algunos aspectos de presentación en las cuentas anuales individuales frente a las consolidadas.

Aspecto NIC 12 Normativa española (PGC)
Concepto base Diferencias temporarias Diferencias temporarias y en algunos casos temporales
Enfoque Balance, basado en valores contables y fiscales Similar, con adaptación a la legislación fiscal nacional
Compensación de saldos Permite compensar si existe derecho legalmente exigible Más restrictivo, atendiendo a normas específicas españolas
Presentación en estados financieros Fuerte énfasis en información en notas Requiere desgloses, pero a veces menos detallados
Terminología Impuesto sobre ganancias Impuesto sobre beneficios o impuesto sobre sociedades

Impuesto corriente en el impuesto sobre sociedades

En el contexto del impuesto sobre sociedades, el impuesto corriente representa la cuota que la empresa debe ingresar por los beneficios obtenidos en el ejercicio. Se trata del resultado de aplicar el tipo impositivo a la base imponible, tras ajustes y compensaciones.

Este impuesto se ve afectado por deducciones, bonificaciones y otros incentivos fiscales. Una correcta planificación del impuesto sobre sociedades permite optimizar el importe del impuesto corriente sin incumplir la normativa, aprovechando todas las ventajas legales disponibles.

Tipo impositivo aplicable y deducciones

El tipo impositivo general del impuesto sobre sociedades varía según la legislación de cada país. En muchos casos, existen tipos reducidos para entidades de nueva creación, cooperativas u otras entidades con régimen especial, lo que modifica el cálculo del impuesto corriente.

Además del tipo impositivo, la ley suele contemplar deducciones por actividades específicas, como investigación, innovación o creación de empleo. Estas deducciones se restan de la cuota íntegra y reducen el impuesto corriente, siempre dentro de los límites previstos.

Compensación de bases imponibles negativas

Cuando una empresa ha tenido pérdidas fiscales en ejercicios anteriores, puede compensarlas con beneficios futuros. Esta compensación reduce la base imponible del ejercicio y, en consecuencia, disminuye el impuesto corriente a pagar.

La normativa suele establecer límites temporales o cuantitativos para esta compensación. La adecuada gestión de las bases imponibles negativas permite suavizar la carga fiscal entre ejercicios, evitando picos de tributación excesivos en periodos de recuperación económica.

Pagos fraccionados y su relación con el impuesto corriente

Durante el ejercicio, muchas empresas están obligadas a realizar pagos fraccionados a cuenta del impuesto sobre sociedades. Estos pagos anticipados se calculan según la normativa fiscal y reducen la deuda final al cierre del ejercicio.

Contablemente, los pagos fraccionados se registran como un activo en la cuenta 473, ya que representan importes entregados a cuenta de la liquidación definitiva. Cuando se calcula el impuesto corriente, estos pagos se restan de la cuota resultante para determinar el saldo final.

A continuación se muestra un esquema sencillo de la relación entre pagos fraccionados e impuesto corriente.

Concepto Tratamiento fiscal Tratamiento contable
Pagos fraccionados realizados Se imputan como pagos a cuenta del impuesto Se registran en la cuenta 473 como activo
Cálculo del impuesto corriente Se determina la cuota del ejercicio Se registra el gasto en la cuenta 6300
Liquidación final Se resta lo ya pagado de la cuota final Se ajusta la diferencia contra la cuenta 4752 o 4709
Saldo a pagar o devolver Se ingresa o se solicita devolución Se cancela la deuda o el derecho con Hacienda

Cuando los pagos fraccionados superan el impuesto corriente calculado, la empresa tendrá derecho a una devolución, que se reconocerá como activo corriente. Si son inferiores, deberá ingresar la diferencia resultante como deuda adicional con la Administración.

Ejemplos de cálculo y contabilización del impuesto corriente

Los ejemplos prácticos ayudan a entender cómo se aplica todo lo anterior en casos reales. A continuación se presentan situaciones habituales donde intervienen diferencias permanentes, diferencias temporarias y pérdidas fiscales.

Estos ejemplos combinan el cálculo del impuesto corriente con su registro contable, para que se vea claramente cómo se reflejan tanto el gasto por impuesto como la deuda o el crédito frente a la Hacienda pública.

Ejemplo con diferencias permanentes

Una empresa tiene un resultado contable antes de impuestos de 80.000 euros. Durante el ejercicio, ha contabilizado una multa de tráfico por 2.000 euros, que no es deducible fiscalmente. No existen otras diferencias ni deducciones.

La base imponible será 82.000 euros, ya que se suma el gasto no deducible. Si el tipo impositivo es del 25 %, el impuesto corriente asciende a 20.500 euros. El gasto contable por la multa reduce el beneficio, pero no reduce la carga fiscal.

El asiento de cierre sería el siguiente.

Cuenta Descripción Debe Haber
6300 Impuesto sobre beneficios corriente 20.500  
4752 Hacienda pública, acreedora por impuesto sobre sociedades   20.500

En este caso, la diferencia permanente hace que la empresa pague impuestos por un importe superior al resultado contable ajustado por la multa. Esa diferencia no se recuperará en ejercicios futuros, ya que la sanción nunca será deducible fiscalmente.

Ejemplo con diferencias temporarias deducibles

Supongamos ahora que una empresa registra contablemente una provisión por litigios de 10.000 euros, que no es deducible fiscalmente hasta que se pague. El resultado contable antes de impuestos es 50.000 euros y el tipo impositivo es del 25 %.

La base imponible fiscal será 60.000 euros, al sumar la provisión no deducible en este ejercicio. El impuesto corriente asciende a 15.000 euros. Sin embargo, en el futuro, cuando se pague el litigio, esa provisión será deducible y reducirá la base imponible.

El asiento del impuesto corriente, sin entrar aún en el detalle del impuesto diferido, sería así.

Cuenta Descripción Debe Haber
6300 Impuesto sobre beneficios corriente 15.000  
4752 Hacienda pública, acreedora por impuesto sobre sociedades   15.000

Además, al tratarse de una diferencia temporaria deducible, se reconocería un activo por impuesto diferido asociado a la provisión. Esa parte ya pertenece al ámbito del impuesto diferido en contabilidad, que completa el efecto fiscal total del ejercicio.

Ejemplo de empresa con pérdidas fiscales

Imaginemos una empresa que en el ejercicio actual obtiene un resultado contable antes de impuestos de 30.000 euros positivos. Sin embargo, tiene bases imponibles negativas pendientes de ejercicios anteriores por 50.000 euros, totalmente compensables.

Al compensar las pérdidas, la base imponible del ejercicio será cero, ya que los 30.000 euros se cubren con parte de las bases negativas previas. El impuesto corriente, en consecuencia, será cero, aunque la empresa haya generado beneficio contable.

El asiento contable por impuesto corriente será inexistente o de importe cero, al no haber cuota a pagar. Sin embargo, se reducirán las bases imponibles negativas pendientes, que se reflejarán en el detalle de la memoria y, en su caso, en los activos por impuestos diferidos ya reconocidos.

Este escenario muestra cómo las pérdidas fiscales de ejercicios anteriores pueden neutralizar la carga tributaria actual, sin impedir que la empresa presente un beneficio positivo en su cuenta de resultados del periodo.

Preguntas frecuentes

¿El impuesto corriente es un gasto deducible?

El impuesto corriente se registra como gasto en la cuenta de pérdidas y ganancias, pero no es un gasto deducible para calcular la propia base imponible del impuesto sobre sociedades. Es decir, se considera un gasto contable, no un gasto fiscal. La ley del impuesto excluye expresamente este concepto de la lista de gastos deducibles.

¿Dónde aparece el impuesto corriente en las cuentas anuales?

El impuesto corriente se muestra en dos partes de las cuentas anuales. En la cuenta de pérdidas y ganancias aparece como gasto por impuesto sobre beneficios del ejercicio. En el balance, se refleja como pasivo corriente si hay cantidad a pagar, o como activo corriente si existe un derecho de devolución frente a la Administración tributaria.

¿Qué pasa si el impuesto corriente es negativo?

Un impuesto corriente negativo puede aparecer cuando, por ajustes fiscales o deducciones, la empresa obtiene una devolución o un ingreso por impuestos. En estos casos, en lugar de un gasto, se reconoce un ingreso por impuesto sobre beneficios. En el balance, se registrará un activo por cobrar, reflejando el crédito que la entidad tiene frente a la Hacienda pública.

¿Cómo afecta el impuesto corriente al resultado del ejercicio?

El impuesto corriente reduce el resultado del ejercicio, ya que se contabiliza como gasto en la cuenta de pérdidas y ganancias. Cuanto mayor sea el impuesto corriente, menor será el beneficio neto. Por eso es clave calcularlo bien y aprovechar correctamente las deducciones y compensaciones permitidas por la ley fiscal, sin incurrir en riesgos.

¿El impuesto corriente siempre coincide con el impuesto a pagar?

El impuesto corriente representa la cuota del ejercicio, pero no siempre coincide exactamente con el importe a pagar en ese momento. Deben tenerse en cuenta los pagos fraccionados, retenciones y posibles devoluciones de ejercicios anteriores. Por eso, el saldo final a pagar o devolver se obtiene al ajustar el impuesto corriente con todas estas cantidades ya ingresadas o pendientes.

¿Puede una empresa tener impuesto corriente y no tener beneficios?

Es posible que una empresa tenga impuesto corriente incluso cuando su resultado contable es muy reducido o cercano a cero. Esto puede suceder si existen diferencias permanentes o ajustes fiscales que incrementan la base imponible respecto al resultado contable. También ocurre si hay ingresos fiscalmente imputables que no se reflejan todavía como ingresos contables.

¿Qué sucede si la Administración modifica el impuesto corriente tras una inspección?

Si la Administración tributaria revisa una declaración y modifica la base imponible, la empresa deberá ajustar su contabilidad. Se registrará el incremento o disminución del impuesto corriente como gasto o ingreso en el ejercicio en que se conozca la liquidación. Además, puede ser necesario recalcular impuestos diferidos relacionados, para mantener la coherencia global de la información financiera.

¿El impuesto corriente influye en la tesorería de la empresa?

El impuesto corriente influye directamente en la tesorería, porque determina cuánto dinero deberá destinarse al pago del impuesto sobre sociedades. Aunque el gasto se reconoce contablemente en el cierre del ejercicio, el pago suele hacerse meses después. Una planificación adecuada del impuesto corriente ayuda a prever salidas de efectivo y evitar tensiones de liquidez innecesarias.

¿Cómo se relaciona el impuesto corriente con otros impuestos como el IVA?

El impuesto corriente se refiere al impuesto sobre sociedades, mientras que el IVA es un impuesto indirecto sobre el consumo. Ambos se contabilizan de forma diferente, aunque comparten la necesidad de llevar un registro riguroso. Conocer bien los asientos contables de IVA ayuda a entender mejor cómo se integran los distintos impuestos en la contabilidad global de la empresa.

¿Qué papel juega el impuesto corriente en la contabilidad de impuestos?

El impuesto corriente es el elemento central dentro de la contabilidad de impuestos, porque refleja la carga fiscal efectiva del ejercicio. Al combinarlo con el impuesto diferido, se obtiene una visión completa de los impuestos presentes y futuros. Esto permite valorar la rentabilidad real de la empresa, teniendo en cuenta el impacto completo de la fiscalidad sobre sus resultados.

Conclusión

El impuesto corriente conecta el beneficio contable con la realidad fiscal de cada ejercicio. Al entender cómo se calcula y cómo se registra, podemos interpretar mejor los estados financieros y detectar si la carga tributaria está alineada con la actividad real de la empresa.

A lo largo del contenido hemos visto su definición, sus diferencias con el impuesto diferido, el tratamiento contable y varios ejemplos prácticos. Con estas ideas claras, tú puedes analizar con más seguridad cualquier cálculo de impuesto corriente y detectar posibles errores o incoherencias.

Nosotros seguiremos profundizando en temas relacionados con la gestión fiscal y contable, para que tengas siempre una base sólida sobre la que tomar decisiones. Te invitamos a seguir explorando otros contenidos del sitio y a utilizar esta información como apoyo en tu formación y en tu trabajo diario.

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