
Las acciones preferentes pueden clasificarse como pasivo o como patrimonio, y todo depende de su sustancia económica. Según la NIC 32, si existe una obligación contractual de entregar efectivo o devolver capital al inversor, el instrumento es un pasivo financiero. Solo cuando el emisor tiene plena discrecionalidad sobre el pago de dividendos, estas acciones se reconocen como parte del patrimonio neto.

¿Qué establece la NIC 32 sobre instrumentos financieros?
La NIC 32 se centra en la presentación de instrumentos financieros en los estados financieros. Su objetivo principal es definir cuándo un instrumento debe mostrarse como pasivo financiero o como parte del patrimonio neto.
Esta norma no explica cómo medir los instrumentos ni cómo reconocerlos inicialmente. Para eso se utilizan otras normas, como la NIIF 9. La NIC 32 se preocupa sobre todo por cómo clasificar y presentar cada instrumento en el balance.
El alcance de la NIC 32 incluye instrumentos emitidos por la entidad, como acciones preferentes, bonos convertibles u opciones sobre acciones propias. También regula ciertos contratos que dan derecho a recibir o entregar instrumentos financieros.
Quedan fuera del alcance algunos contratos específicos, como los relacionados con pagos basados en acciones regulados por la NIIF 2. También se excluyen determinadas participaciones en subsidiarias cuando otras normas requieren un tratamiento distinto.
Para el emisor, la clasificación correcta es clave porque afecta a su nivel aparente de endeudamiento. Un mismo instrumento puede parecer deuda o capital dependiendo de cómo se redacten las condiciones contractuales.
A nivel práctico, la NIC 32 busca que la presentación refleje la realidad económica del instrumento. Por eso, obliga a mirar las cláusulas de pago, rescate y conversión antes de decidir su clasificación.
Definición de pasivo financiero y patrimonio neto
Según la NIC 32, un pasivo financiero es cualquier obligación contractual de entregar efectivo u otro activo financiero. También incluye contratos que pueden liquidarse con instrumentos propios de la entidad, si implican entregar un número variable de acciones.
En cambio, el patrimonio neto representa la participación residual en los activos de la entidad después de deducir todos los pasivos. Es decir, lo que quedaría para los propietarios si se liquidaran todos los compromisos.
La clave está en identificar si existe una obligación contractual clara e incondicional. Si el emisor no puede evitar pagar efectivo o devolver capital, se trata de un pasivo financiero y no de patrimonio.
Una característica esencial del patrimonio es que los pagos a los propietarios no son exigibles. El emisor tiene discreción para decidir si distribuye dividendos o no, sin incumplir un contrato.
En muchos instrumentos complejos se mezclan elementos de pasivo y patrimonio. Por eso, la NIC 32 introduce el concepto de instrumentos compuestos, especialmente relevante en algunas clases de acciones preferentes.
Para quien estudia contabilidad financiera, entender bien estas definiciones es fundamental. De esta clasificación dependerá el tratamiento posterior en estados financieros y en análisis de riesgo.
El principio de sustancia sobre forma legal
La NIC 32 insiste en que la clasificación no depende del nombre del instrumento. No importa que un contrato se llame “acción” o “bono”; lo que cuenta es su contenido económico.
Este enfoque se conoce como principio de sustancia sobre forma. La norma exige analizar las cláusulas reales del contrato y las obligaciones que generan.
Por ejemplo, una acción preferente que obliga a la empresa a rescatarla en una fecha fija se aproxima más a un préstamo. Aunque legalmente sea una acción, su sustancia económica es de deuda.
Al contrario, un instrumento llamado “bono” que solo se liquida con acciones propias y sin obligación de pago en efectivo podría tener rasgos de patrimonio. Lo esencial es entender quién asume el riesgo final.
“Cuando se clasifica un instrumento financiero, la prioridad no es la forma jurídica, sino las obligaciones reales que nacen del contrato.”
Este principio es clave al analizar acciones preferentes. Muchas veces, el contrato incluye cláusulas de rescate, dividendos obligatorios o conversión que cambian por completo su naturaleza contable.
Además, la sustancia puede cambiar si se modifican las condiciones del instrumento. En ese caso, la entidad debe revisar si la clasificación anterior sigue siendo válida según la NIC 32.
Criterios para clasificar acciones preferentes según NIC 32
La NIC 32 usa varios criterios para decidir si una acción preferente es pasivo o patrimonio. No se trata de un único requisito, sino de un conjunto de rasgos que deben analizarse en conjunto.
A continuación se presentan los criterios básicos que guían esta decisión, siempre desde la perspectiva del emisor del instrumento.
- Obligación contractual de entregar efectivo: Si el emisor está obligado a pagar dividendos o a reembolsar el capital en efectivo, la acción preferente se trata como pasivo financiero.
- Existencia de fecha de vencimiento o rescate obligatorio: Cuando el contrato fija una fecha en la que la empresa debe recomprar las acciones, ese compromiso suele indicar un pasivo.
- Discrecionalidad en el pago de dividendos: Si la entidad puede decidir libremente si paga dividendos o no, sin incumplir el contrato, la acción se acerca más al patrimonio neto.
- Participación residual en los activos: Las acciones preferentes que solo reciben dividendos si hay beneficios y participan en el remanente al liquidar la empresa suelen clasificarse como patrimonio.
- Opciones de conversión o rescate: Cláusulas que permiten al tenedor exigir conversión en efectivo o en un número variable de acciones generan componentes de pasivo dentro del instrumento.
- Perpetuidad del instrumento: Si la acción no tiene vencimiento y el emisor no está obligado a rescatarla, normalmente se considera patrimonio, salvo que haya otras obligaciones contractuales fuertes.
Estos criterios se combinan entre sí. La entidad debe revisar cada cláusula del contrato para decidir qué pesa más en la clasificación final.
En el caso de acciones preferentes complejas, es habitual que parte del instrumento se contabilice como pasivo y otra parte como patrimonio, siguiendo el enfoque de instrumentos compuestos.
¿Cuándo las acciones preferentes se clasifican como pasivo?
Las acciones preferentes se presentan como pasivo cuando generan obligaciones firmes para la entidad. La NIC 32 se fija en si la empresa puede evitar los pagos sin incumplir el contrato.
Si no existe esa libertad, el instrumento funciona en la práctica como deuda. A continuación se explican las situaciones más habituales que llevan a clasificarlas como pasivo.
Acciones preferentes redimibles de forma obligatoria
Una acción preferente redimible de forma obligatoria es aquella que la empresa debe recomprar en una fecha determinada. El emisor no puede elegir mantenerla indefinidamente.
En estos casos, la entidad tiene una obligación contractual de entregar efectivo o activos financieros. Por ello, la NIC 32 exige tratarlas como pasivo financiero desde su emisión.
Este tipo de instrumento se parece mucho a un préstamo a plazo fijo. El capital debe devolverse, normalmente al valor nominal, y el emisor conoce desde el inicio cuándo ocurrirá el pago.
La existencia de una cláusula de rescate obligatorio suele ser suficiente para que la acción pierda su naturaleza de patrimonio. Lo importante no es la etiqueta legal, sino la obligación de amortizar.
Al tratarse como pasivo, cualquier importe recibido por estas acciones se presenta en el balance como deuda. No se incluye en el patrimonio neto del emisor.
Además, los pagos asociados a la amortización futura se consideran dentro del flujo de efectivo de financiación. Esto influye en la lectura del estado de flujos de efectivo.
Dividendo obligatorio sin discrecionalidad del emisor
Otra situación clara de pasivo aparece cuando el contrato obliga al emisor a pagar un dividendo fijo. Si la empresa no puede decidir suspenderlo, se entiende que existe un compromiso contractual.
Cuando los pagos de dividendos son incondicionales, estos se asemejan a intereses. La NIC 32 considera que la obligación de pagar un rendimiento fijo en fechas determinadas es un pasivo financiero.
Incluso si el instrumento se llama “acción”, el hecho de que el dividendo sea obligatorio transforma su sustancia. Para el emisor, funciona como una deuda con un cupón periódico.
En estos casos, los importes pagados se registran como gasto financiero en resultados. No se tratan como distribución de utilidades, porque no dependen de la decisión de la entidad.
El riesgo de impago también cambia. Si el emisor no paga el dividendo obligatorio, puede incurrir en incumplimiento contractual, igual que si no paga un interés de un préstamo.
Por eso, en la práctica, muchos inversores perciben estas acciones preferentes como instrumentos de renta fija, más que como auténtico capital propio.
Acciones con fecha de vencimiento fija
Las acciones preferentes con fecha de vencimiento fija obligan a la empresa a recomprar o liquidar el instrumento en un momento concreto. La existencia de ese vencimiento indica un compromiso futuro.
Aunque el reembolso pueda hacerse en efectivo o en otros activos financieros, la esencia es que el emisor no puede evitar liquidar la obligación. Esto encaja con la definición de pasivo financiero.
En muchas estructuras, el dividendo puede ser discrecional, pero la devolución del capital no. La NIC 32 resalta que basta con que haya una obligación significativa para considerar el instrumento como pasivo.
Por tanto, una acción preferente sin obligación de dividendo, pero con vencimiento fijo obligatorio, se presenta como pasivo. El capital aportado no se incluye en el patrimonio neto.
Este tratamiento tiene impacto directo en los ratios de endeudamiento. El importe de estas acciones se suma a otros pasivos y puede aumentar de forma importante el nivel de deuda aparente.
Además, los analistas financieros suelen vigilar la proximidad del vencimiento, ya que implica una salida asegurada de recursos. Esto afecta la evaluación de la liquidez futura.
¿Cuándo las acciones preferentes se clasifican como patrimonio?
Las acciones preferentes se consideran patrimonio cuando no crean una obligación contractual de pagar efectivo o reembolsar el capital. El criterio central es la discreción del emisor.
Si la empresa puede decidir si paga dividendos y no tiene que rescatar las acciones en una fecha concreta, la NIC 32 las asocia con el patrimonio neto.
Ausencia de obligación contractual de pago
Cuando el contrato de emisión no obliga al pago de dividendos ni a la devolución del capital, el instrumento cumple la definición de patrimonio. El emisor mantiene el control sobre los pagos.
En este caso, el tenedor asume el riesgo residual de la empresa y solo cobra si hay utilidades distribuibles. No existe una deuda exigible en términos contractuales.
Muchas acciones preferentes están diseñadas para dar prioridad sobre las acciones ordinarias en la distribución de beneficios. Sin embargo, esa prioridad no implica obligación de pago.
Mientras la decisión de repartir dividendos sea del órgano competente y no esté fijada por contrato, la NIC 32 permite clasificarlas como patrimonio. Esto se refleja en el balance como parte del capital propio.
En caso de liquidación, sus titulares suelen tener un derecho preferente sobre los activos, aunque limitado a un importe nominal. Aun así, no hay garantía de cobro total.
Esta estructura encaja con la idea de participación en el riesgo empresarial, que es la esencia del patrimonio neto desde el punto de vista contable.
Dividendos a discreción del emisor
Un rasgo típico de las acciones de patrimonio es que los dividendos se pagan solo si la empresa lo decide. No hay un calendario obligatorio, ni importe fijo que deba abonarse forzosamente.
Cuando los dividendos de las acciones preferentes son totalmente discrecionales, la NIC 32 las acerca al patrimonio. El emisor puede suspender pagos sin incumplir contrato.
En esa situación, los dividendos pagados se tratan como distribución de resultados. No se registran como gasto financiero, ya que no son una contraprestación obligatoria.
La entidad también debe revelar en notas la política de dividendos y cualquier restricción relevante. Esto ayuda a entender cómo se reparten los beneficios entre los distintos instrumentos.
Además, la discrecionalidad en el dividendo permite a la empresa proteger su liquidez en momentos de crisis. Puede reducir o eliminar temporalmente estos pagos sin caer en morosidad.
Para quienes analizan solvencia, este tipo de instrumento es menos riesgoso que una deuda con cupón fijo, porque no exige salidas de efectivo garantizadas.
Acciones preferentes perpetuas sin cláusula de rescate
Las acciones preferentes perpetuas son aquellas que no tienen fecha de vencimiento. El inversor mantiene la participación de forma indefinida, salvo que venda el instrumento en el mercado.
Si además no existe cláusula de rescate obligatorio por parte del emisor, estas acciones suelen cumplir la definición de patrimonio. No hay compromiso de reembolsar el capital.
La NIC 32 considera que la falta de vencimiento y la ausencia de obligación de rescate son indicios fuertes de que el instrumento es patrimonio neto. El riesgo final recae en el titular.
En este tipo de acciones, los dividendos suelen depender de los resultados y de la política de distribución. Aunque pueden ofrecer una tasa objetivo, el emisor decide si paga.
En caso de liquidación, estas acciones pueden tener prioridad sobre las ordinarias. Sin embargo, la recuperación del capital no está garantizada, lo cual refuerza su naturaleza de capital de riesgo.
Este diseño es habitual en entidades reguladas, que buscan reforzar su base de capital sin asumir obligaciones de reembolso futuro. También puede afectar positivamente a los ratios de solvencia.
Acciones preferentes como instrumentos financieros compuestos
Algunas acciones preferentes combinan características de pasivo y de patrimonio al mismo tiempo. La NIC 32 las considera instrumentos financieros compuestos.
En estos casos, la entidad debe separar el contrato en dos componentes: uno de deuda y otro de capital. Cada parte se presenta de forma diferenciada en los estados financieros.
Separación del componente de pasivo y patrimonio
Cuando una acción preferente incluye obligación de pago y opción de conversión en acciones ordinarias, se identifican dos elementos. Uno representa la deuda y otro la participación en el patrimonio.
La NIC 32 indica que la empresa debe registrar por separado el componente de pasivo y el componente de patrimonio, siempre que puedan medirse de forma fiable.
El componente de pasivo se valora generalmente como el valor presente de los flujos de efectivo obligatorios, descontados a una tasa de mercado. Incluye dividendos fijos y reembolso de capital.
El componente de patrimonio se calcula como la diferencia entre el importe recibido y el valor del pasivo. Representa la opción de conversión o las características residuales de capital.
Esta separación permite mostrar de manera más fiel el riesgo asumido por la empresa. La parte que constituye deuda impactará en los gastos financieros futuros.
En cambio, el componente de patrimonio permanecerá en el capital propio mientras la opción de conversión siga vigente y no se ejerza.
Acciones preferentes convertibles en acciones ordinarias
Las acciones preferentes convertibles dan a su titular el derecho de cambiarlas por acciones ordinarias. Esta conversión puede ser obligatoria o voluntaria, según el contrato.
Si la conversión se realiza en un número fijo de acciones ordinarias a elección del tenedor, puede surgir un componente de patrimonio. La opción de recibir acciones propias se trata como capital.
Cuando además hay dividendos obligatorios hasta la conversión, ese flujo genera un componente de pasivo. La empresa tiene una obligación de pago mientras la conversión no ocurra.
La NIC 32 se fija en cómo se liquida la obligación última. Si el contrato puede liquidarse con un número variable de acciones o con efectivo a opción del inversor, el componente de pasivo será más relevante.
En la práctica, muchas emisiones de acciones preferentes convertibles incluyen términos complejos. Por eso, se requiere un análisis detallado de las cláusulas de conversión, ajustes y posibles eventos de rescate anticipado.
Esta complejidad hace que la correcta aplicación de la NIC 32 sea esencial para que los estados financieros sean claros y comparables.
Método de valoración residual según NIC 32
Para valorar instrumentos compuestos, la NIC 32 suele aplicar un método residual. Primero se mide el componente de pasivo, y luego se asigna el resto al patrimonio.
El proceso comienza calculando el valor presente de los flujos de efectivo contractuales asociados al pasivo. Se usa una tasa de interés de mercado para instrumentos similares sin componente de conversión.
Una vez determinado este valor, se resta del importe total recibido por la emisión de las acciones preferentes. El resultado se reconoce como componente de patrimonio neto.
Este enfoque garantiza que el pasivo refleje el valor de mercado de una deuda comparable sin opción de conversión. Así, el patrimonio recoge únicamente el valor de la opción.
Posteriormente, el componente de pasivo se mide siguiendo las normas de instrumentos financieros, normalmente al costo amortizado. El componente de patrimonio no se revalúa.
El uso del método residual exige estimaciones razonables de tasas de descuento y condiciones de mercado, por lo que debe documentarse adecuadamente en las notas a los estados financieros.
Ejemplos prácticos de clasificación de acciones preferentes
Para entender mejor la NIC 32, resulta útil revisar situaciones concretas. A continuación se plantean tres casos habituales de acciones preferentes con características diferentes.
Cada ejemplo muestra cómo se aplica el criterio de obligación contractual y la idea de sustancia económica, más allá del nombre legal del instrumento.
Caso 1: Acción preferente redimible con dividendo fijo
Supongamos una empresa que emite acciones preferentes que deben rescatarse a los diez años. El contrato fija un dividendo anual del 6 %, pagadero en efectivo sin opción de suspensión.
En este escenario, la compañía se compromete tanto al pago periódico del dividendo como a la devolución del capital al vencimiento. No tiene libertad para evitar esos pagos.
La NIC 32 indicaría que estas acciones se clasifican íntegramente como pasivo financiero. La obligación de rescate y el dividendo fijo crean una deuda clara.
Los dividendos se reconocen como gasto financiero en el estado de resultados. No se tratan como distribución de utilidades, porque no dependen de la decisión de la empresa.
En el balance, el importe recibido se muestra dentro de los pasivos no corrientes, salvo la parte que venza en el corto plazo. Esto incrementa el ratio de endeudamiento.
Desde el punto de vista del análisis financiero, estas acciones se comportan de forma muy parecida a un bono tradicional con cupón fijo y vencimiento definido.
Caso 2: Acción preferente perpetua con dividendo discrecional
Imaginemos ahora una acción preferente sin fecha de vencimiento, cuyos dividendos solo se pagan si la junta lo aprueba. La empresa puede suspender el pago sin incumplir el contrato.
En este caso, no existe obligación contractual de reembolsar el capital ni de pagar dividendos. El inversor asume el riesgo de no recibir rendimientos en ciertos periodos.
La NIC 32 llevará a clasificar estas acciones como patrimonio neto. No hay compromiso firme de pagos futuros, por lo que no encajan en la definición de pasivo.
Los importes pagados, cuando haya dividendos, se reconocen como distribución de utilidades. Se cargan directamente al patrimonio, no a gastos financieros.
En los estados financieros, el saldo de estas acciones se presenta junto con otras partidas de patrimonio, como el capital social y las reservas. Refuerza la base de capital propio.
Desde la óptica del riesgo, este instrumento protege la liquidez de la empresa, ya que permite ajustar los pagos a la realidad económica sin generar morosidad.
Caso 3: Acción preferente convertible con cupón obligatorio
Consideremos una acción preferente que paga un cupón obligatorio del 5 % anual durante cinco años. Al final de ese periodo, se convierte automáticamente en un número fijo de acciones ordinarias.
Aquí se combinan dos elementos: por un lado, hay una obligación de pagar un cupón fijo hasta la conversión. Por otro, existe una conversión futura en patrimonio.
La NIC 32 trataría este instrumento como compuesto. El componente de pasivo corresponde a los cupones obligatorios y, en su caso, a cualquier reembolso contractual previo a la conversión.
El componente de patrimonio refleja la opción de convertirse en acciones ordinarias a un número fijo. Se calcula usando el método residual tras valorar el pasivo.
En el balance, el pasivo se irá reduciendo conforme se devenga el cupón y se acerque la conversión. El componente de patrimonio permanecerá hasta que la conversión se haga efectiva.
Desde la perspectiva del inversor, el instrumento combina características de renta fija en los primeros años y de participación en el capital después de la conversión.
Errores frecuentes al clasificar acciones preferentes y cómo evitarlos
| Error frecuente. | Porque es un problema. | Cómo evitarlo. |
|---|---|---|
| Clasificar por el nombre legal y no por las cláusulas del contrato. | Lleva a presentar como patrimonio instrumentos que en realidad son deuda, distorsionando el nivel de endeudamiento. | Revisar siempre las condiciones contractuales: pagos obligatorios, vencimiento, rescate y conversión. |
| Suponer que todas las acciones preferentes son patrimonio. | Ignora que muchas incluyen obligaciones de pago o rescate obligatorio que las convierten en pasivo financiero. | Aplicar la definición de pasivo de la NIC 32 antes de decidir la clasificación. |
| No identificar instrumentos compuestos. | Se registra todo como deuda o todo como capital, ocultando la parte que representa opción de conversión. | Analizar si el instrumento tiene componentes claramente diferenciables de pasivo y patrimonio. |
| Tratar los dividendos obligatorios como distribución de utilidades. | Subestima los gastos financieros y sobrestima la utilidad neta del periodo. | Registrar los dividendos contractuales como gasto financiero en la cuenta de resultados. |
| Olvidar la actualización del valor del pasivo al costo amortizado. | El saldo del pasivo deja de reflejar el valor económico real, afectando el balance. | Aplicar los métodos de medición posteriores indicados en las normas de instrumentos financieros. |
| No revelar en notas las principales condiciones de las acciones preferentes. | Reduce la transparencia, dificulta el análisis y puede generar dudas sobre el riesgo asumido. | Incluir descripciones claras sobre dividendos, rescate, conversión y subordinación. |
| Ignorar cambios en el contrato que alteran la sustancia económica. | Se mantiene una clasificación que ya no refleja la realidad actual del instrumento. | Reevaluar la clasificación cuando se modifiquen términos clave del acuerdo. |
| Confundir instrumentos perpetuos con deuda a largo plazo. | Incrementa artificialmente el pasivo y empeora los indicadores de solvencia. | Verificar si hay realmente obligación de rescate o solo participación residual. |
| No considerar opciones del tenedor que generan obligación para el emisor. | Subestima compromisos potenciales de pago o rescate que pueden activarse en el futuro. | Revisar todas las opciones incluidas en el contrato, no solo las del emisor. |
| Aplicar criterios de otras normas sin respetar la NIC 32. | Mezcla enfoques de reconocimiento o medición con principios de presentación. | Distinguir claramente entre normas de presentación (NIC 32) y de medición (NIIF 9, NIC 39). |
Impacto contable y financiero de la clasificación
La forma en que se clasifican las acciones preferentes afecta tanto al balance como a los resultados. No es solo una cuestión técnica, sino también de interpretación financiera.
A continuación, se analiza cómo influye esta clasificación en el estado de situación financiera, en los ratios clave y en el tratamiento de los dividendos.
Efecto en el estado de situación financiera
| Clasificación. | Ubicación en el balance. | Efecto principal. |
|---|---|---|
| Acciones preferentes clasificadas como pasivo. | Se presentan dentro de los pasivos financieros, corrientes o no corrientes según su vencimiento. | Aumentan el endeudamiento total y reducen el patrimonio neto relativo. |
| Acciones preferentes clasificadas como patrimonio. | Forman parte del patrimonio neto, junto al capital social y otras reservas. | Refuerzan la base de capital propio y mejoran el índice de solvencia contable. |
| Instrumentos compuestos (parte pasivo y parte patrimonio). | El componente de pasivo se presenta como deuda, el componente de patrimonio dentro del capital propio. | Permiten mostrar de forma separada la carga financiera y la opción de participación en el capital. |
| Reclasificaciones justificadas por cambios contractuales. | Implica mover saldos entre pasivo y patrimonio en la fecha de cambio. | Puede alterar de forma significativa la estructura financiera percibida por los usuarios. |
Consecuencia en los ratios de endeudamiento y solvencia
La clasificación de las acciones preferentes incide directamente en los indicadores de riesgo financiero. Algunos ratios clave cambian según se presenten como deuda o como capital.
A continuación se resumen los efectos más relevantes sobre los principales ratios utilizados en el análisis.
- Ratio de endeudamiento total: Si las acciones preferentes se tratan como pasivo, aumentan los pasivos totales, elevando este ratio y mostrando un mayor nivel de deuda aparente.
- Ratio de solvencia: Clasificar las acciones preferentes como patrimonio incrementa el capital propio, mejorando la relación entre activos y pasivos exigibles.
- Apalancamiento financiero: Una mayor proporción de pasivos frente a patrimonio incrementa el apalancamiento, lo que amplifica el riesgo en escenarios de caída de resultados.
- Cobertura de gastos financieros: Cuando los dividendos obligatorios se registran como gasto financiero, el total de gastos aumenta, reduciendo la cobertura medida por la utilidad operativa.
- Capitalización bursátil percibida: En entidades cotizadas, la porción considerada patrimonio puede influir en cómo el mercado percibe la solidez del capital propio.
Tratamiento de los dividendos como gasto o distribución
| Tipo de dividendo. | Clasificación del instrumento. | Tratamiento contable. |
|---|---|---|
| Dividendo fijo obligatorio pactado en el contrato. | Instrumento clasificado como pasivo financiero. | Se registra como gasto financiero en el estado de resultados, reduciendo la utilidad antes de impuestos. |
| Dividendo discrecional sujeto a decisión de la entidad. | Instrumento clasificado como patrimonio neto. | Se reconoce como distribución de utilidades, directamente contra el patrimonio, sin afectar el resultado del periodo. |
| Dividendo acumulativo, pero solo pagadero si hay beneficios. | Depende de si existe obligación contractual incondicional. | Si es obligación firme, se trata como gasto; si el pago depende de utilidades y decisión de la entidad, como distribución. |
| Pagos relacionados con rescate de acciones preferentes. | Instrumento tratado como pasivo, con vencimiento o rescate obligatorio. | Se reflejan como liquidación de pasivo y posible resultado por cancelación, dependiendo de las condiciones de rescate. |
Diferencias entre NIC 32, NIIF 9 y NIC 39 en esta materia
| Norma. | Enfoque principal. | Relación con acciones preferentes. |
|---|---|---|
| NIC 32. | Presentación y clasificación entre pasivo financiero y patrimonio neto. | Define si las acciones preferentes se muestran como deuda, capital o instrumento compuesto, según sus características. |
| NIIF 9. | Reconocimiento y medición de instrumentos financieros, incluyendo deterioro. | Una vez clasificada la acción preferente, establece cómo medirla posteriormente si se trata de un activo o pasivo financiero. |
| NIC 39. | Antigua norma de instrumentos financieros, reemplazada en gran parte por la NIIF 9. | Puede seguir aplicándose en ciertas jurisdicciones o contratos antiguos, pero su enfoque de medición difiere del de la NIIF 9. |
| Interacción entre normas. | Separación entre presentación y medición. | La NIC 32 define la naturaleza del instrumento; la NIIF 9 o la NIC 39 se ocupan de su medición y reconocimiento contable. |
Preguntas frecuentes
¿Las acciones preferentes siempre son patrimonio por ser acciones?
No. Aunque el nombre “acción” pueda sugerir capital propio, la NIC 32 obliga a revisar las cláusulas del contrato. Si la acción preferente incluye obligación de rescate en una fecha fija o de pagar un dividendo incondicional, se tratará como pasivo financiero. Solo cuando no exista obligación contractual firme puede clasificarse como parte del patrimonio neto.
¿Qué ocurre si la acción preferente tiene dividendo acumulativo?
Un dividendo acumulativo significa que, si en un año no se paga, se acumula para periodos futuros. Sin embargo, esto por sí solo no determina la clasificación. La clave es saber si el pago acumulado es obligatorio o discrecional. Si el emisor está forzado a pagar lo acumulado, habrá indicios de pasivo. Si queda a decisión de la empresa, puede seguir siendo patrimonio.
¿Cómo afecta la clasificación al cálculo de utilidad por acción?
La clasificación influye en qué se considera divisor y en qué se considera ajuste de la utilidad. Si las acciones preferentes se tratan como pasivo, los pagos se registran como gasto financiero y reducen la utilidad neta disponible para los accionistas ordinarios. Si se clasifican como patrimonio, sus dividendos se deducen después en el cálculo de la utilidad por acción, afectando principalmente la utilidad básica y diluida.
¿Se puede reclasificar una acción preferente de pasivo a patrimonio?
La NIC 32 no permite reclasificar simplemente porque cambie la intención de la gerencia. Solo puede hacerse cuando se modifican las condiciones contractuales de forma sustancial. Por ejemplo, si se elimina una cláusula de rescate obligatorio o se transforman dividendos fijos en dividendos totalmente discrecionales. En ese momento, se evalúa de nuevo el instrumento y, si corresponde, se ajusta su presentación contable futura.
¿Qué diferencia hay entre acciones preferentes y bonos convertibles?
Ambos pueden ser instrumentos compuestos, pero parten de bases distintas. Las acciones preferentes se asocian inicialmente con el capital, aunque puedan incluir rasgos de deuda. Un bono convertible nace como deuda y ofrece luego la opción de convertirse en acciones. En el bono, los intereses suelen ser claramente obligatorios. En las acciones preferentes, en cambio, la obligatoriedad de los dividendos depende mucho más del diseño contractual específico.
¿Cómo se presentan las acciones preferentes en las notas a los EEFF?
En las notas se deben describir las principales características: derechos de voto, prioridad en dividendos, condiciones de rescate, cláusulas de conversión y cualquier obligación de pago. También se explica el criterio usado para clasificarlas como pasivo o patrimonio según la NIC 32. Esta información ayuda a entender el riesgo asumido y el impacto potencial en liquidez, solvencia y resultados futuros de la entidad.
¿Qué relación hay entre las acciones preferentes y los cambios de moneda funcional?
Cuando una entidad tiene acciones preferentes emitidas en una moneda distinta de su moneda funcional, los flujos de dividendos y rescate pueden verse afectados por las variaciones de tipo de cambio. La clasificación sigue las reglas de la NIC 32, pero la medición posterior tiene en cuenta lo establecido en normas como la NIC 21: Moneda funcional y de presentación. Esto puede generar diferencias de cambio reconocidas en resultados o en otro resultado integral.
¿Cómo afectan las acciones preferentes al coste de capital de la empresa?
Cuando las acciones preferentes se consideran pasivo, sus dividendos fijos se asemejan a intereses y forman parte del coste de la deuda, lo que puede subir el coste promedio si la tasa es alta. Si se tratan como patrimonio, los inversores exigirán una rentabilidad acorde al riesgo, lo que también influye en el coste de capital propio. En ambos casos, su presencia modifica la estructura de financiación y, por tanto, el coste de capital ponderado.
¿Las acciones preferentes cuentan como capital regulatorio en sectores supervisados?
En sectores como la banca o los seguros, los reguladores establecen criterios específicos para decidir si un instrumento forma parte del capital regulatorio. No siempre coinciden exactamente con la NIC 32. Algunas acciones preferentes perpetuas con dividendos discrecionales pueden computar como capital de máxima calidad. Otras, con cláusulas de rescate obligatorio, se consideran más cercanas a la deuda y reciben un tratamiento regulatorio diferente en términos de solvencia.
¿Qué papel juega la sustancia económica en entornos con normas locales distintas?
Aun cuando una jurisdicción tenga normas contables locales, muchas adoptan el principio de sustancia sobre forma que también inspira la NIC 32. Eso significa que la clasificación de acciones preferentes debería basarse en sus efectos económicos reales. Incluso si la ley societaria les da un nombre específico, lo importante para la presentación es entender si generan obligaciones de pago o representan participación residual en los activos, manteniendo coherencia con estándares internacionales como la NIC 32.
Conclusión
En todo este recorrido se ha visto que la clave está en entender qué obligaciones generan las acciones preferentes. Más allá del nombre, lo que realmente importa es si obligan a pagar efectivo o a devolver capital. Con esa idea central, la NIC 32 ofrece un marco claro para separar lo que es deuda de lo que es patrimonio.
A lo largo del texto se han explicado los criterios de clasificación, los casos típicos de pasivo o patrimonio, los instrumentos compuestos y su impacto en el balance y en los ratios financieros. Estos puntos sirven para analizar cualquier emisión concreta, revisar sus cláusulas y determinar cómo deben presentarse contablemente, reduciendo errores y malentendidos.
Con esta base, resulta más sencillo interpretar los estados financieros y comparar entidades con estructuras de capital diferentes. Además, en este sitio web existen otros contenidos sobre normas relacionadas, como la NIC 40: Propiedades de inversión, que ayudan a completar la visión global de la información financiera bajo normativa internacional.







